Filosofía
- Cultura y Antropología
El papel de la escuela hoy.
La propuesta de este artículo es reflexionar
sobre la función social de la escuela, tema central
para quienes trabajamos en educación.
La actividad áulica lleva a reflexionar sobre
el papel de la escuela en cuanto a la socialización
de los alumnos, la transmisión de la cultura
y la preservación de la cohesión social.
Los resultados obtenidos con respecto a las expectativas
de logro propuestas, nos llevan a plantearnos sobre
la necesidad de la existencia de la escuela.
Algo que distingue al contexto áulico es el carácter
que asumen las normas en las relaciones personales cuyo
contenido de valor hacen referencia a la responsabilidad,
el respeto mutuo y la buena convivencia.
También, otro factor característico está
dado por la modalidad de la enseñanza donde se
privilegian los contenidos.
El docente, en su accionar intencional, pone de manifiesto
su preocupación por la enseñanza de los
contenidos y por la calidad de las relaciones personales,
factores ambos que se entrelazan y se ponen en evidencia
en su práctica diaria.
El profesor no es el único actor involucrado,
ya que los alumnos también se hallan comprometidos
con relación a los vínculos personales
y a los contenidos.
En este tipo de participación, el docente es
visualizado como poderoso y gratificador a la vez y
los alumnos son los encargados de aceptar las reglas
o normas áulicas y de dar cuenta del conocimiento
adquirido.
Para asegurar la comprensión de las normas y
reglas institucionales así como los aprendizajes,
el docente recurre a diferentes formas de evaluación.
La evaluación aparece como una forma de acreditación
y control de las interacciones de los alumnos, la participación,
actitudes de ayuda mutua, solidaridad, respeto y cooperación,
y, obviamente, del aprendizaje de contenidos.
Estas diferentes formas evaluativas se fundamentan en
la autoridad del docente por el conocimiento que tiene
del campo de su disciplina y por el poder que se le
confiere, en tanto representación normativa que
asume su propio rol.
A esta altura de las circunstancias, surge inevitablemente
la pregunta ¿es hoy imprescindible la escuela?.
Circunscribir esta temática no es tarea sencilla,
ya que es motivo de discrepancias que lleva a plantearse
cuestiones como:
· ¿Qué papel cumple la escuela?
· ¿Cuál es el sentido que asumen
las reglas y pautas en la institución escolar?
· ¿Porqué obedecemos y qué
incidencia tiene el poder en tanto ayuda a obedecer?
· ¿Para qué sirve la evaluación?
· ¿Influye lo social en lo escolar?
Estos temas y muchos otros, fueron tratados por diferentes
estudiosos e investigadores, generando así distintas
corrientes.
El papel de la escuela:
El papel de la escuela hoy es diferente en lo que
respecta a las demandas del tiempo pasado, pero su papel,
básico y específico no ha sido abandonado.
Si pensamos la escuela como una de las instituciones
que forman parte de la "sociedad civil" cuya
función es, entre otras, la de difundir las ideologías
y desarrollarlas, estamos haciendo referencia a uno
de los autores que juegan un papel destacado en los
debates educativos actuales: Gramsci.
Este papel de transmisora de cultura no es el único
que Gramsci le otorga. Este autor sostiene que las concepciones
ideológicas del mundo se van construyendo en
diferentes grados, si bien la concepción que
de él tenemos es la misma. Sostiene que todo
se construye a través de procesos: nuestra identidad,
la historia común y el lenguaje común
son procesos construídos que conforman la nacionalidad.
Diferencia dos elementos fundamentales en la formación
de la superestructura del bloque histórico: la
sociedad política formada por el Estado como
instrumento de dominación y la sociedad civil,
anteriormente mencionada, formada por instituciones
"privadas" que son el "contenido ético"
del Estado y dirigen intelectual y moralmente un "sistema
social".
Dentro de esas instituciones civiles se encuentran la
Iglesia, la organización escolar, los medios
de comunicación social y " todo aquello
que influye o puede influir directa o indirectamente
sobre la opinión pública...en especial
las bibliotecas, los círculos, los clubes, etc".
(1)
Estas instituciones se van construyendo a través
de un proceso continuo y hegemónico mediante
el consenso. Cuando, en algún momento no cumplen
con su cometido deja de haber consenso, se pierde el
poder y aparece la discusión acerca de los basamentos
sobre los que se asienta la construcción de ese
consenso (contrahegemonía).
La escuela, como institución civil, se va construyendo
históricamente a través de la contradicción
entre hegemonía y contrahegemonía. El
docente como intelectual que, participa de estas construcciones
de la concepción del mundo está por momentos
en la construcción de la hegemonía y en
otros en la construcción de la contrahegemonía.
La escuela, así entendida, es imprescindible
para la transmisión cultural.
La escuela como inductora de ideas influye en el lugar
donde sus miembros actúan y se manifiestan a
través de sus comportamientos y de su accionar
en el terreno de la convivencia. Sus actuaciones y comportamientos
deben adecuarse a las normas y reglas de la institución
educativa
.
¿Porqué obedecemos?, Sentido de las
reglas y pautas en la institución escolar.
En toda institución hay normas que regulan
el orden al cual deben atenerse los sujetos involucrados.
La escuela, como toda institución, es reguladora
de los comportamientos y se caracteriza por las formas
en que impone, expresa, comunica y transmite las normas.
M. Foucault hace referencia al tema, relacionando la
disciplina con el poder.
El poder actúa sobre el cuerpo, sometiéndolo,
transformándolo y perfeccionándolo. Este
cuerpo que puede ser así sometido, Foucault lo
llama "cuerpo dócil" y esto se logra
a través de la disciplina, que genera individuos
con características propias, a saber: "celular"
en tanto logra distribuirse en el espacio en un orden
determinado, esto permite a la vez distinguirse de los
demás y ordenarse dentro del grupo, "orgánico"
en tanto puede sustituir el simple movimiento natural
por un comportamiento más específico a
través de actividades disciplinarias y maniobras
características, "genético"
a través de las actividades puede alcanzar el
nivel esperado en lo que respecta a la utilización
adecuada del tiempo, "combinatorio" mediante
tácticas llega a combinar las fuerzas.
El poder disciplinario cumple con su función
de "enderezar conductas", valiéndose
de instrumentos como la "inspección jerárquica",
la "sanción normalizadora" y la combinación
de ambas: el "examen".
Dicho poder no es utilizado para reducir las fuerzas
del individuo, sino para multiplicarlas y usarlas debidamente,
dando origen a una disciplina que "fabrica"
individuos en tanto se aplica a éste como objeto
y no a la masa.
Uno de los instrumentos simples de la disciplina es
la que Foucault da en llamar "Vigilancia jerárquica".
Ello significa que para idear un "cuerpo dócil"
es necesario llevar a cabo una vigilancia continua sobre
el individuo. Es un observar y mirar las conductas del
otro y para llevarlo a cabo requiere de la ayuda de
otros. En la escuela se eligen como ayudantes no sólo
al personal docente, sino también a determinados
alumnos. Los controles sobre los individuos se realizan
en forma jerárquica : arriba - abajo, abajo -
arriba y lateralmente.
Para Foucault, las escuelas, en tanto sociedades de
disciplinamiento, se asemejan al Panóptico de
Bentham, cuya disposición arquitectónica
permite observar y vigilar al individuo continuamente,
sin ser visto por él.
Para mantener el orden áulico es necesario ejercer
este tipo de control. El incremento de alumnos favorece
las tareas de control ya que no hay métodos que
se adecuen mejor para mantener el orden y la disciplina
frente a un grupo numeroso. De esta manera el "poder
disciplinario" se "convierte en un sistema
integrado" (2)
Esta integración hace referencia a tres elementos:
la enseñanza, la adquisición de conocimientos
y una observación recíproca basada en
"jerarquías".
Otro instrumento de la disciplina es la "Sanción
normalizadora", donde lo que se busca no es sancionar,
sino normalizar la desviación que lleva al alumno
a ser inepto para cumplir con sus tareas.
Las sanciones o castigos por los errores cometidos deben
obrar como correctivos, así por ejemplo frente
a un error de aprendizaje, se debe repetir varias veces
la forma correcta de realizarlo. Por eso Foucault sostiene
que "castigar es ejercitar" (3)
El castigo debe ser "operante" al tratar de
corregir o encauzar una conducta. Debe manejarse con
un doble sistema : gratificación - sanción.
Desde este punto de vista, tanto los comportamientos
como las cualidades serán calificadas a partir
de dos valores opuestos. el bien y el mal. Dichos valores
permiten cuantificar a los alumnos de acuerdo con la
cantidad de veces que hayan obrado bien o mal, estableciéndose
así una jerarquización de las personas
en "buenas" o "malas". Estos rangos
permiten "castigar" o "recompensar".Se
recompensa ascendiendo a otros rangos y se castiga retrocediendo,
A través de estas medidas disciplinarias aparece
"el poder de la Norma".
La norma clasifica, jerarquiza y distribuye los rangos.
Permite individualizar las desviaciones y hace útiles
las diferencias. El poder de la norma funciona dentro
del Sistema Educativo estableciendo diferencias dentro
de la igualdad formal. En esto se diferencia de la regla
cuya característica es la homogeneidad.
El tercer instrumento del poder es, para Foucault, el
"examen", donde se combinan el poder y el
saber, la vigilancia jerárquica y la sanción
normalizadora ya que permite calificar, clasificar,
castigar y normalizar.
Los límites y normas impartidos por la escuela
a sus alumnos, son necesarios para formarlos como personas
y para poder desenvolverse en la sociedad cuando sean
adultos.
Al respecto Ph. Perrenoud, sostiene que la escuela "prepara
también, más allá de la escolarización,
para vivir y funcionar en otras organizaciones... Lo
que vive un adulto no es una reproducción estricta
de su experiencia escolar, pero esa experiencia, en
parte, es trasladable a otros tipos de grupos u organizaciones".
(4)
Perrenoud manifiesta que este conjunto de normas, costumbres
y actitudes, junto con los saberes constituyen la "cultura
escolar", y escapan al sistema de enseñanza
mismo. Dicho "curriculum moral", observa,
se da en el contexto escolar a través de las
prácticas y entre ellos es dable mencionar: orden,
limpieza, educación, servicialidad, cooperación,
no-violencia y respeto.
Para lograr tales objetivos es necesario aplicar restricciones,
retrasos, visibilidad y respeto a las normas.
A través de este "hábito de actor
social", dice Perrenoud, la escuela "prepara
para la vida".
Para el maestro, el buen alumno, no es solo el que cumple
con los contenidos del curriculum y domina dichos saberes,
sino también el que respeta las normas y reglas,
se compromete con las tareas propuestas y se relaciona
de forma adecuada con los otros. El docente da mucha
importancia al cumplimiento y respeto de las normas
ya que los visualiza como criterios que hacen a la excelencia
de la educación.
En esta misma postura ideológica está
Philip Jackson, que habla de un "curriculum oculto"
como el conjunto de contenidos, tareas e interacciones
escolares; aspectos menos evidentes que escapan al "curriculum
oficial", cuyos rasgos son: masa, elogio, poder.
Jackson sostiene que el niño conoce al "poder"
a través de los limites que le imponen las figuras
de los padres, y más tarde, los profesores.
Los limites de los padres son más bien restrictivos
y están referidos a la conducta e impulsos del
niño. La autoridad del profesor además
de restrictiva es prescriptiva, ya que limita y corrige
una conducta equivocada, pero también imparte
tareas y planes de acción.
El alumno debe aprender a utilizar sus poderes, dice
Jackson, al servicio de los deseos del docente.
El profesor con sus prescripciones y vigilancias comienza
a hacer realidad el trabajo.
Jackson sostiene que aunque los docentes no lo acepten,
el profesor es el "primer jefe del alumno"
(5) , Considera que la estructura del poder del aula
es similar a la de las fábricas u oficinas, propias
de la vida adulta.
En este sentido, dice Jackson, que debe entenderse que
"la escuela prepara para la vida".
Esta forma de concebir el poder se diferencia de la
concepción weberiana donde el poder es entendido
como la forma de imponer la voluntad de una o más
personas a otros. Se diferencia, según Weber
de la dominación en que en esta última
también hay imposición de la voluntad
de uno o unos sobre otros, pero en la dominación
la imposición se da a través de un acto
de legitimación.
Distingue tres tipos de dominación y reconoce
que en la realidad concreta no se presentan en forma
pura:
Dominación tradicional: basada en la
tradición o herencia divina. Está representada
en una persona. (Ej. Monarquías)
Dominación carismática: representada
por una persona.
Dominación racional-legal: es la forma
que asume el Estado. Es el modelo burocrático.
Según Weber el poder se distribuye dentro de
una comunidad, a través de tres grupos:
* Clases: Formada por un grupo de personas
con "intereses económicos en la posesión
de bienes y oportunidades de ingresos".
"Está representada bajo las condiciones
de mercado, de producto o de trabajo".
Constituyen y representan el orden económico.
* Status: Son comunidades que responden
al orden social, donde lo primordial es el estilo de
vida que van construyendo sobre la base de lo que Weber
llama "honor".
El "honor" hace referencia a cualquier cualidad
compartida por el grupo.
* Partidos: Sus acciones se orientan a
la influencia que ejercen, mediante el "poder",
sobre determinadas acciones comunitarias y van dirigidas
a diferentes objetivos (una "causa" o una
persona).
Los partidos representan los intereses de las clases,
del status, son estructuras de poder. Son autoritarios
que influyen sobre el dominio existente.
Cuando la dominación se ejerce a través
de autoridades, leyes y actividades que están
entre sí legitimadas, constituyen lo que Weber
denomina "autoridad burocrática".
Uno de esos ámbitos en que funciona este tipo
de autoridades es la educación. Por lo tanto
la Burocracia es útil para ver como funciona
el sistema educativo.
Considera que la Burocracia es un instrumento de poder
de primer orden, en tanto convierte la "acción
comunitaria" en "acción societaria"
organizada racional y jerárquicamente; y cuando
se desarrolla y expande a toda la administración
es imposible eliminarla.
La Burocracia se reproduce más allá de
los funcionarios que trabajan en las instituciones.
La compara con una maquinaria cuyos engranajes no dejan
de funcionar y de la cual es muy difícil salir.
El funcionario no puede detener este mecanismo y así
se halla atado a todos los funcionarios que lo conforman.
Esta autoridad Weber la denomina "autoridad societaria"
y es ejercida jerárquicamente y es manejada por
la "cumbre".
Vemos que el conjunto de normativas institucionales
son aplicadas, en algunas escuelas, a través
de la mirada weberiana donde las normas y reglas estás
dadas para un fin determinado, sin posibilidad de ser
cuestionadas, revisadas y reelaboradas por sus miembros.
La escuela cumple su función de formadora internacionalizando
en sus alumnos estos contenidos no cognitivos, que hemos
visto anteriormente, que remiten al ámbito de
disciplinamento escolar.
Otra función de la escuela es la de transmitir
conocimientos y dentro de esta área es dable
destacar la importancia que tiene la evaluación.
Evaluación, ¿Para qué?
El trabajo áulico implica la realización
de muy diversas actividades que llevan al docente a
emitir juicios críticos sobre las tares realizadas
por el alumno. Esto permite realizar evaluaciones constantes
sobre lo aprendido por el alumno.
Al respecto Ph Perrenoud conceptualiza que el trabajo
escolar es "una preparación para la evaluación".
Algunas veces el trabajo escolar es considerado como
una evaluación formal.
Por ello Perrenoud sostiene que la evaluación
se fundamenta en el trabajo escolar y ayuda a mejorar
la calidad de la educación.
Otra mirada del fin de la evaluación es la de
M Foucault, que no habla de evaluación sino de
examen.
Foucault habla de instrumentos que sirven para encauzar
bien a los individuos. La escuela es una de las sociedades
de disciplinamiento y se vale, como ya dije, de tres
instrumentos para encauzar bien a los individuos; "vigilancia
jerárquica, sanción normalizadora, examen".
Para Foucault el examen combina la vigilancia jerárquica
y la sanción normalizadora ya que permite "calificar,
clasificar y castigar", en tanto establece diferencias
entre los individuos en cuanto conocimientos adquiridos,
genera un "constante intercambio de saberes"
y marca así el nacimiento científico de
la pedagogía.
Entiende también que la escuela es el lugar donde
se evalúa en forma permanente la enseñanza
y por medio del examen se ejerce el poder que se une
al saber, entendiendo al poder como algo productivo,
que crea realidades, forma objetos y nos crea como sujetos.
El poder es algo móvil, que circula en instituciones,
actos, relaciones, en el microdetalle.
El ejercicio del poder se establece en el examen y vuelve
al individuo objeto de ser analizado en sus rasgos,
aptitudes, capacidades y en su evolución. También
es de utilidad para comparar, describir grupos y visualizar
desviaciones de los individuos.
Es a través de estas evaluaciones que se va caracterizando
y conceptuando a cada individuo como un "caso",
en tanto objeto de conocimiento y sobre el que se ejerce
un poder.
El tema del poder y del saber está muy relacionado
con la evaluación, momentos todos que conforman
el contexto áulico y que reflejan el papel básico
de la escuela como formadora e integradora de contenidos.
La evaluación ha adquirido relevancia dentro
del sistema educativo como instrumento para la obtención
de certificados que permitan desembolverse en diferentes
campos laborales.
Esto impulsa a la gente a estudiar y a ser evaluada.
En el ámbito del trabajo, se requiere cada vez
más de gente especializada, con una instrucción
que responda a las demandas del mismo.
En este sentido Weber sostiene que la "burocratización
del capitalismo, con su demanda de técnicos,
empleados, etc. con una instrucción experta,
ha introducido estos exámenes en todo el mundo".
(6)
Sostiene que los certificados de estudio adquiridos
por estos exámenes dan "prestigio social".
Esto limita las posibilidades laborales y las monopoliza
en aquellos que poseen estos títulos y en la
medida que aumentan la cantidad de personas con estos
títulos, el valor "intelectual" de
los mismos disminuye.
Si nos detenemos a pensar en estos conceptos de Weber
y los aplicamos al ámbito escolar en la actualidad,
donde se debe hacer frente a la masificación,
ya que la matrícula se multiplica constantemente,
el abismo entre las escuela y el mundo laboral se profundiza.
La función socializadora de la escuela se ve
hoy comprometida a implementar cambios que establezcan
una relación más dinámica con la
sociedad.
¿De qué manera influye lo social en
lo escolar?
Si pensamos en la institucionalización de la
escuela a través del tiempo, su evolución
está vinculada con el desarrollo de la sociedad.
En sociedades con escasa diferenciación interna,
la educación aparecía como una práctica
espontánea e informal, donde la familia era la
única responsable de educar.
Cuando la sociedad se organiza en formas más
complejas, la educación comienza a formarse como
una práctica aislada y especializada. Los responsables
de educar eran agentes de educación que funcionaban
en forma independiente y con poca articulación
entre sí.
En el momento en que las sociedades comienzan a adquirir
niveles más complejos de estratificación
y de división del trabajo, la educación
se institucionaliza, se formaliza cada vez más
y se generan sistemas de educación nacionales
pública y privada con articulación interna.
Se establece entonces una relación más
dinámica con la sociedad que incide en los cambios
educativos.
La escuela, como transmisora de cultura, brinda información
y su campo se ha ampliado tanto en lo que se refiere
a conocimientos científicos y tecnológicos
que genera entonces la fragmentación del conocimiento.
Uno de los pensadores que aborda estos temas es P. Bourdieu,
quien concibe a la escuela como reproductora cultural
y económica.
Conceptualiza que las relaciones sociales en la educación
tienen la misma forma que las relaciones sociales de
producción.
Según este autor la escuela brinda esquemas de
pensamientos particulares que pueden ser aplicados en
diferentes área de pensamiento y de acción,
a las que denomina "habitus culto". Por eso
considera a la escuela como "formadora de hábitos".
Para poder transmitir estos pensamientos, que constituyen
la cultura, se vale de un programa que facilita la transmisión
metódica.
Bourdieu distingue la "cultura popular" propia
de los que no asisten a la escuela por que han quedado
fuera de ella, de la "cultura erudita" que
caracteriza a la parte de la sociedad que se distingue
del resto por las "categorías de percepción
del lenguaje, de pensamiento y de apreciación"
de la forma de ver y concebir el mundo, transmitida
por la escuela.
El sistema de cultura que caracteriza a las clases populares
se define subjetiva ya que es la manifestación
del sentir y actuar del pueblo. Mientras que la "cultura
erudita" es la expresión de las obras culturales
de la sociedad transmitidas por la escuela y por lo
tanto es en esencia objetiva. En ella está representadas
las formas ideológicas de las clases dominantes.
Bourdieu sostiene que el individuo en tanto actor social
construye la historia y si bien la sociedad está
predeterminada por la estructura, nosotros en tanto
actores sociales participamos de esta construcción.
Así la escuela es reproductora, pero también
puede generar una forma nueva de ser, recreando lo que
ya estaba estructurado.
Esto nos lleva a su concepto de "habitus",
en tanto sistema de percepción de la realidad,
de pensar el mundo y de actual en el mundo, de recrearlo.
Esto, aplicado a la educación, nos lleva a referirnos
a su concepto de "capital cultural", que si
bien está latente es quizás lo que determina
socialmente las inversiones educativas.
Hay diferentes niveles de habitus o capital cultural
y a la escuela llegan individuos con diferente capital
cultural.
El capital cultural origina una situación de
distinción frente a los que no lo poseen.
Distingue tres formas de capital cultural:
* Estado incorporado: Supone un trabajo
de asimilación e incorporación personal.
Es un trabajo personal, un habitus que permite al hombre
cultivarse.
* Estado objetivado: Se presenta bajo
la forma de bienes culturales, que si se los posee es
porque se tiene el capital económico necesario
como para utilizarlos con un fin específico y
ello es propio de la clase dominante. En cambio si no
se los posee se obtiene beneficio vendiendo la fuerza
de trabajo y esto es propio de la clase de los dominados.
* Estado institucionalizado: Genera la
competencia cultural y se representa bajo la forma de
los títulos escolares que "instituyen"
el capital cultural que su poseedor tiene en un momento
determinado.
La escuela distribuye el capital cultural, pero en forma
arbitraria deja muchos aspectos de lado, los excluye.
Por ejemplo, cuando en el contexto escolar se clasifica
a los alumnos con lo que Bourdieu llama "categorías
del juicio personal", en niño lento, perezoso,
lento, aburrido,etc;se está pensando lo universal
en forma individual. Esta forma arbitraria de actuar
reproduce formas de la sociedad.
Otra línea de pensamiento en donde se comprueba
la influencia de lo social en la institución
escolar es la de M. Weber, quien sostiene que "hombre
cultivado" era aquel que recibió una educación
para la vida "cultivada". Era una educación
que lo prepara para "ingresar en el estrato gobernante".
La personalidad "cultivada" era entonces el
ideal de la educación entendida como la persona
que tenía "mayor" calidad cultural
y no que poseía "mayor" conocimiento
especializado.
Frente a esta concepción antigua de "hombre
cultivado", aparece como objetivo del sistema actual
educativo el "tipo de hombre especialista"
cuyo objetivo es formarlo con conocimientos "expertos
y especializados" para desempeñarse en cargos
públicos y privados. Este cambio de objetivos
en la educación se debe a la expansión
burocrática en todos los ámbitos de las
relaciones de autoridad públicas y privadas.
Otro autor que establece la íntima relación
entre lo social y el contexto escolar es B. Bernstein
al conceptualizar que la educación es el "soporte"
que reproduce los modelos de dominación de la
"clase social, el patriarcado y la raza" .
(7)
Considera que no existe la sociedad-escuela, sino la
institución social porque la sociedad está
en la escuela y la escuela en la sociedad.
Reflexión final:
A lo largo de este artículo se han ido desglosando
algunos conceptos que hacen al papel de la escuela como
transmisora, integradora y formadora.
A través de estos conceptos, podemos decir que
la escuela está representada por el proyecto
educativo de cada época que se genera por los
intereses del sector dominante de la sociedad.
La educación está atravesada por valores
y va construyendo en sus fines y en su sentido en la
medida que docentes, padres, alumnos y política
educativa compartan un sistema de creencias. La educación
entonces es construida y significada por la sociedad.
La familia, institución social básica,
estrechamente relacionada con la escuela, nos muestra
como ha logrado modificar su estructura y su dinámica.
Las nuevas configuraciones familiares (familias uniparentales,
integradas, etc.) son formas de adecuaciones a las actuales
exigencias y cambios sociales, económicos, laborales
y vocacionales.
La escuela, institución sucesora y paralela a
la familia, también sufre estos cambios, poniendo
el acento en el área técnico-administrativa
que lo llevan a cambiar de métodos y programas
con nuevas maneras de implementarlos. Dichos métodos
apuntan a un cambio en su función social, al
intentar relacionarla con el mercado productivo y laboral.
En este sentido la escuela debe preparar al individuo
para su desempeño en diversas ocupaciones que
requiere el aparato reproductivo; preparación
que se da a través de los conocimientos impartidos
para tal fin y a través de las evaluaciones constantes
de sus alumnos, no solo entendida como pruebas o exámenes
para medir los contenidos enseñados y aprendidos;
sino también en aptitudes y conocimientos prosociales,
que hacen referencia al contexto normativo.
Dentro de este contexto normativo, los alumnos se van
formando en valores que confrontan con los familiares
y sociales.
La escuela emerge como un espacio social donde se resignifica
la propia escala de valores para fortalecerla o cambiarla.
Aprender a convivir dentro de ella, implica aprender
a reconocer fortalezas y debilidades, tratando de adaptarse
a las normas áulicas, sean éstas explícitas
o implícitamente instituidas, como son por ejemplo
las normas de convivencia, el reglamento interno de
la institución o los pactos entre docente y alumnos
con el objeto de regular las interacciones áulicas.
A pesar de las diferencias que la escuela ha manifestado
a lo largo del camino recorrido, diferencias en cuanto
a contenidos impartidos y normativas aplicadas, hay
algo que la legitima en todo tiempo y lugar: su papel
de transmisora de cultura. Todavía hay un largo
camino por recorrer y frente a esta institución
educativa en la que hoy desarrollamos nuestra labor
diaria nos animamos a preguntar ¿Cuáles
son los límites que nos impiden, como docentes,
mejorar el papel de la escuela?.
Ana María Catoyra de Telechea
(1) Portelli, Hugues: "Gramsci y el bosque histórico"
Editorial Siglo XXI, México, 1973
(2) Foucault, Michel : "Vigilar y castigar".
Edit. Siglo xxi, México, 1976.
(3) Foucault, Michel: op. cit.
(4) Perrenoud, Ph. "La construcción del
éxito y del fracaso escolar" Edit. Morata,
1990
(5) Jackson, Philip. "La vida en las aulas"
Edit. Morata, 1998.
(6) Weber Max. "Ensayos de sociología contemporánea".
Edit. Martínez Loca, S.A.
(7) Bernstein Basil. "Pedagogía, control
simbólico e identidad" Edit. Morata, 1998.
BIBLIOGRAFÍA.
*Portelli, Hugues: "Gramsci y el bloque histórico"
Edit. Siglo XXI, México, 1973.
*Foucault, Michel: "Vigilar y castigar" Edit.
Siglo XXI, México, 1976.
*Foucault, Michel: "Microfísica del poder"
Edit. La Piqueta, 1979.
*Perrenoud, Ph,: "La construcción del éxito
y del fracaso escolar" Edit. Morata, 1990.
*Weber, Max: "Ensayos de sociología contemporánea"
Edit. Martínez Roca, S.A.
*Bernstein, Basil: "Pedagogía, control simbólico
e identidad" Edit. Morata, 1998.
*Sacristán, Gimeno, Pérez Gomez, A: "La
enseñanza: su teoría y su práctica"
Edit. Akal, 1985.
*Bourdieu, Pierre: "Los tres estados del capital
cultural" Artículo de "Actesde la recherche
en sciences sociales", 1979.
*Jackson, Philip: "La vida en las aulas" Edit.
Morata, 1998.
ANA MARÍA CATOYRA
PROFESORA DE FILOSOFÍA
Y PEDAGOGÍA
PSICOPEDAGOGA CLÍNICA
LICENCIADA EN ADMINISTRACIÓN
Y GESTIÓN DE LA EDUCACIÓN
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