CAMBIO
EN LA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA DE LA FORMACIÓN
DOCENTE:
FORMACIÓN TERCIARIA
Entre 1970 y 1988 se extiende una etapa denominada Periodo
del Desarrollo
Aperturista . Se caracterizó por la sucesión
de tres regímenes políticos con orientaciones
diferentes que influyeron en las políticas educativas
adoptadas. En los comienzos de esta época surgieron
nuevas políticas educativas que tiñeron
todos los sectores y niveles de la educación.
Así, con el auge recibido en el periodo anterior,
la educación privada llegó a tener un
crecimiento muy importante y se igualó con la
pública en todos sus niveles: Primario, Medio
y Terciario no Universitario. En lo que respecta a la
formación docente se cambió su estructura
organizativa, pasando a constituir una formación
Terciaria, motivo por el cual se incrementó su
matrícula. En lo atinente a los Institutos Privados,
se convirtieron en Institutos Terciarios por resolución
N° 287 de la S.N.E.P. con fecha del 21 de febrero
de 1973.
Junto con dicha formación, se creó en
la Provincia de Buenos Aires el Bachillerato con Orientación
Docente en reemplazo del Bachillerato Pedagógico
implementado en el periodo 1970/71. El Bachillerato
con Orientación Docente, para la modalidad Magisterio,
se modificó a partir de 4° año de
la Enseñanza Media por el plan R.M.287/73. Su
continuidad para quien optara seguir la carrera de Magisterio,
fueron los Estudios Terciarios: Profesorado para la
Enseñanza Elemental, con el plan de Resolución
Ministerial antes señalado. La carrera de Magisterio
quedó conformada de la siguiente manera: 4°
y 5° años del Bachillerato de Orientación
Docente correspondían al 1° y 2° año
respectivamente de la carrera. El 3° y 4° año
son equivalentes al 1° y 2° años del
Nivel Superior. En este último año se
cursaba paralelamente la residencia.
En 1974 con el plan R.M.274/74 se inició una
nueva carrera de estudios: Profesorado para la Educación
Preescolar, cuya estructura organizativa era similar
a la del Profesorado para la Enseñanza Elemental.
Con posterioridad se agregó en el plan de estudios
un cuatrimestre mas para las residencias.(Resolución
501). De 1976 a 1983 hubo un descenso en la matrícula
universitaria que incidió también en la
educación terciaria. El motivo estaba centrado
en la poca atención que se le brindó a
la educación. El gobierno militar de esa época
trató de reestructurar el orden social ya existente
por la vía de la represión. El Estado
era fuertemente represor en todos los ámbitos.
Fue una época de crisis y desigualdad económica
y social donde el salario real cayó, las condiciones
de trabajo se precarizaron y se incrementó la
jornada laboral. En el plano social se reprimió
el derecho de huelga, se anularon las convenciones colectivas
de trabajo y se intervinieron los sindicatos. En materia
económica, el sistema impositivo se volvió
regresivo al dar prioridad a los impuestos indirectos.
Se produce una quiebra entre el capital representado
por los productores y el trabajo representado por los
trabajadores que se ven obligados a vender su fuerza
de trabajo.
Es en este contexto donde el Sistema Educativo se vió
desmantelado culturalmente. El control ideológico
provocó el deterioro en la educación pública
por medidas restrictivas en todos los niveles, medidas
que llevaron a cambiar el rol del Sistema Educativo
que consistía en apoyarse en el control ideológico
del Proceso. Consecuencia de ello surgieron las luchas
de clases en el ámbito escolar y las divisiones
internas en el equipo educativo. El papel de la educación
quedó reducido a impulsar normativas de disciplinamiento
que, junto a las privatizaciones y provincializaciones
del servicio, derivó en la baja de la calidad
educativa. Debido a la merma de inscriptos para la carrera
de Magisterio, algunos institutos decidieron cambiar
su plan de estudios por uno piloto, al sólo efecto
de comprobar si era efectivo para la recuperación
del número de matriculados. Este plan piloto
surgió por R.M. 38/82 y tenía como finalidad
la formación de docentes que egresaban con título
habilitante para ejercer en el Nivel Preescolar y en
el Primario. La duración de la carrera era de
tres años. Dicho plan iniciado en 1982, continuó
vigente hasta el año 1997 en que fue interrumpido
por la Transformación Educativa para el nivel
Terciario prevista por la Ley Federal de Educación
y por la Ley de Educación Superior.
Un tercer momento de este periodo lo constituyó
la década del ’80, considerada perdida en materia
de políticas educativas. Argentina, como la mayoría
de los países de América Latina, se sumerge
en políticas económicas nefastas sobre
la base de procesos políticos de autoritarismo
, que desembocan en la deuda externa. Se generan gastos
y se producen recortes sociales que provocan una crisis
económica. Entre las áreas que sufren
reajustes está la educación donde no se
realiza nada en favor de la ayuda económica necesaria;
de ahí que estos años se los conozca como
la década perdida. En 1983 se retorna a la democracia
con el gobierno de Raúl Alfonsín. Hay
un crecimiento de la matrícula en todos los niveles
educativos, pero el papel del Estado sigue concentrándose
en la financiación del nivel primario. Se intentó
extender la educación a grupos excluídos
del sistema y se ampliaron las ofertas y oportunidades
educativas, pero su calidad no era igual en todos los
sectores, sufriendo las consecuencias los más
desposeídos. La Transferencia de las Escuelas
Primarias a Provincia dificultó lograr consenso
en materia de políticas educativas porque muchas
de las provincias estaban gobernadas por el partido
justicialista, opositor al Gobierno Nacional que era
radical.
Durante este gobierno se elevó al Congreso un
proyecto de ley para conmemorar los cien años
de la Ley 1420 con un Congreso Pedagógico Nacional.
Dicho Congreso, convocado por ley 23.114 de septiembre
de 1984, se llevó a cabo desde 1984 hasta marzo
de 1988 y recibió el apoyo de diferentes actores
sociales: partidos políticos, instituciones democráticas,
gremios docentes y estudiantiles, padres de alumnos
e iglesia. La sociedad se pronunció por una educación
democrática y participativa sobre la base de
ideologías liberales, laicistas y reformistas
. Si bien no se llegaron a soluciones concretas para
los serios problemas que presentaba el Sistema Educativo
y sirvió para reavivar la antigua discusión
entre la Iglesia Católica y el Gobierno; tuvo
aspectos positivos a tener en cuenta. Así, fue
un proceso que permitió la participación
de toda la sociedad en la discusión sobre qué
educación querían para sus hijos. En otro
sentido, contribuyó al fortalecimiento de la
cultura pedagógica democrática.
El Congreso Pedagógico puede ser considerado
el antecedente más inmediato de la Ley Federal
de Educación ya que muchas de sus conclusiones
y recomendaciones sientan las bases de algunos de los
artículos de dicha Ley . Estas conclusiones y
recomendaciones hacían referencia, entre otros
temas, a los objetivos y funciones de la educación,
las formas de educación (formal, no formal, niveles
del sistema educativo formal, formación básica
del personal docente), la distribución de los
servicios educacionales, los aspectos pedagógicos,
la administración, gobierno y financiamiento
de la educación.
A pesar de ser concientes del cambio que, en materia
educativa, necesitaba el país, no fue posible
lograr una reforma profunda. Entre los motivos que imposibilitaron
el cambio estaban: la situación salarial de los
docentes cuyas retribuciones se habían deteriorado
provocando un mayor grado de organización sindical
que hicieron frente al gobierno con el consenso de todos
los sindicatos docentes y que desembocó con la
Marcha Blanca en 1988. Otro motivo lo constituyó
la relación del gobierno nacional con las provincias
justicialistas, cuyo enfrentamiento político
provocó que en varias oportunidades se les retuvieran
los fondos de coparticipación federal, incluyendo
las partidas para educación. Otro factor importante
era la falta de decisión del gobierno para tomar
medidas educativas relevantes ya que las que tomaban
eran precarias por la situación económica
del país en 1988 y 1989. Grandes sectores sociales
ya no podían seguir invirtiendo en la educación
de sus hijos. Comienzan a establecerse los comedores
escolares con el subsidio de algunos gobiernos provinciales,
el aporte de la comunidad y de las iglesias. Los docentes
comienzan a dedicar gran parte de su tiempo en la alimentación
y atención social de la comunidad educativa en
medio de una población que llega a la escuela
sin haber satisfecho mínimamente sus necesidades
básicas alimentarias.
Cambios en el modelo de gestión que influyen
en la gestación de nuevas políticas educativas
A partir de la década de los ’60 comienzan, en
materia educativa, a desarrollarse cambios significativos
que impactan en el plano de su gestión. El primero
y más fácil de visualizar consiste, como
ya hemos dicho, en la transferencia a los estados provinciales
y a la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires de
los servicios que administra el Estado Nacional . La
transferencia de las instituciones primarias se llevaron
a cabo, entre otras cosas, con el objeto de lograr una
eficiencia mayor en los servicios, es dable aclarar
que las provincias tuvieron que hacerse cargo de su
prestación, ya sea con recursos propios o provenientes
de impuestos nacionales coparticipables. A diferencia
del nivel primario que se transfirieron durante la vigencia
de un gobierno militar, los establecimientos secundarios
y los institutos de formación docente realizaron
sus transferencias durante un gobierno democrático
donde la descentralización tuvo mejor aceptación,
a pesar de que su objetivo de lograr una educación
más eficiente estaba decayendo. De esta manera
los recursos para el sector educativo se vieron resentidos
porque pasaron a depender de los fondos generales de
las provincias y en muchas de dichas administraciones
la utilización de sus fondos para la educación
se tornó insegura, produciendo así desajustes
en la financiación de sus servicios.
Otro cambio a tener en cuenta es el resurgimiento de
la gestión pública municipal en la prestación
de servicios educativos, porque si bien la Municipalidad
de la Ciudad de Buenos Aires se hizo cargo desde los
comienzos de los servicios transferidos, con la vuelta
de la democracia a nuestro país, otras municipalidades
fueron responsabilizándose también, en
parte, de dicha prestación. La Municipalidad
de Córdoba creó establecimientos en barrios
populares; la Municipalidad de Mar del Plata afrontó
la creación de servicios de importancia y la
Municipalidad de Olavarría creó jardines
de infantes y articuló diferentes servicios;
acciones éstas que tuvieron poca difusión.
En esta gestación de nuevas políticas
educativas, otro cambio que influyó es la capacidad
de autoadministración de los establecimientos
educativos, provocada por la falta de políticas
educacionales claras en muchas áreas, durante
los años 1976 a 1983, que llevaron a sostener
sin modificar las normas en la administración
y gestión de los establecimientos. A ello se
sumaba la falta de medios económicos para poder
implementar nuevos recursos pedagógicos. Es en
este contexto que muchos establecimientos comenzaron
a innovar y tomar decisiones por sí mismos en
el área de su administración, elaborando
su propio proyecto donde figuraban estrategias, prioridades,
necesidades a cubrir y la mecánica de trabajo
sobre la que se debía basar el accionar docente.
Un último cambio que influyó sobre el
nuevo modelo de gestión se halla en el impulso
que cobró el sector privado; impulso éste
que si bien hace referencia a la creación de
una mayor cantidad de establecimientos, está
también referido a su diferenciación.
Así, durante el periodo militar se crean numerosos
establecimientos privados no confesionales con el objeto
de brindar esta educación a los hijos de clase
media. De manera similar que los establecimientos públicos,
los privados no confesionales ofrecen un modelo autogestionario
donde se organizan con normas flexibles, brindando un
margen mayor de libertad en su accionar que los lleva
a diferenciarse de los establecimientos religiosos.
Estos cambios provocan que, llegado el año 1984,
el sistema educativo se estructure sobre la base de
establecimientos diferentes entre sí, donde la
prestación del servicio para los distintos sectores
del alumnado sea autogenerado por los mismos establecimientos
educativos. Se produce así un debilitamiento
en la regulación y sistematización desde
los organismos estatales en lo que hace a la prestación
del servicio educativo. En el periodo que va de 1984
a 1992, si bien la Municipalidad de la Ciudad de Buenos
Aires y varias provincias recuperan en parte la regulación,
orientación y supervisión de los servicios
educativos, la relación entre el Estado Nacional,
los estados provinciales y municipales fue, prácticamente
nula. El Consejo Federal de Educación que era
el encargado de impulsarla, se limitó a realizar
reuniones de trabajo y asambleas donde los representantes
del Estado Nacional y de las provincias no llegaban
a ponerse de acuerdo. Durante esta época el Estado
Nacional se ocupaba, principalmente, de brindar sus
servicios a los establecimientos de educación
secundaria y de formación docente que aún
no habían sido transferidos. El sistema Educativo
argentino entra, al igual que la sociedad, en un estado
de emergencia. No obstante ello, en forma lenta y atravesando
numerosas dificultades, el Estado Nacional comienza
a diseñar algunos mecanismos que ayuden, orienten
y apoyen al Sistema Educativo para salir de ese cuadro
tan crítico. Así, se realizan estudios
de gestión, se plantean estrategias para evaluar
la calidad de los servicios y se realizan estudios para
implementar la capacitación docente a distancia.
De esta forma se comienzan a diferenciar las responsabilidades
atinentes a los estados provinciales de las que debía
llevar a cabo el Estado Nacional. Concluída la
implementación de la Ley de Transferencia, se
hizo necesario replantear las políticas educativas
para lograr una propuesta que permita reestructurar
su sistema de manera tal que se pueda mejorar la relación
entre el Estado Nacional, los estados provinciales y
municipales distribuyendo en forma razonable las funciones
que a cada uno compete; superar las diferencias existentes
entre los distintos niveles del sistema mediante su
adecuada articulación y mejorar la gestión
de los establecimientos públicos y privados basada
en la autoadministración .
Panorama referido a la formación docente
La formación docente fue cayendo, poco a poco,
en la obsolencia y las medidas tomadas resultaron aisladas
y poco coordinadas, ya que respondían más
a esfuerzos individuales propios de cada docente que
a medidas institucionales. Así, en el caso de
la educación privada, hasta 1993 cada profesor
planificaba sus programas que luego eran elevados a
la S.N.E.P. para su aprobación. El nombre de
las asignaturas variaba y se intentaban generar cambios
en el área del conocimiento y de las relaciones
culturales y sociales que hacían a la formación
de los nuevos docentes, aunque prácticamente
dicha formación se mantenía sin modificación.
Teniendo además en cuenta la cantidad de conocimientos
que surgían, se hacía necesario complementar
la formación inicial del docente con una formación
y acreditación permanente, a lo largo de toda
su vida para estar actualizado. Este proceso de complejización
de los saberes determinó la diferenciación
de la profesión docente que operó no sólo
en los sistemas de formación, sino en su interior.
Primero se produjo la diferenciación de la formación
para cada nivel del sistema educativo, luego la formación
de los enseñantes para distintos tipos de poblaciones,
(educación especial, rural, de adultos, etc.)
y en las modalidades de enseñanza, (bachilleratos,
educación técnica, comerciales, etc.)
. Estos diferentes tipos de instituciones originaron,
en su formación, distintos perfiles docentes,
generándose así una yuxtaposición
de establecimientos sin vinculaciones ni intercambios.
Comenzaron a surgir demandas desde todos los actores
de la sociedad, para un mejoramiento del rol profesional
del futuro docente:
· Desde los docentes se reclamaba por la dignificación
y profesionalización de su rol.
· Desde las familias, una demanda de mejor formación
de docentes para una mayor preparación de sus
hijos, acorde con los cambios sociales y culturales
que el mundo necesita.
· Desde los alumnos, un pedido de cambio de actitud
y tratamiento de contenidos y metodologías empleadas
en las clases .
Bibliografía consultada:
Fernández, M.; Lemos, M.L. y Wiñar,D.:
op. cit. Cap. 2. (Pág. 31).
Franco, R.: Los paradigmas de la política social
en América Latina. En Revista de la CEPAL. N°
58, 1996. (Pág.11).
Puiggrós, A.: op. cit. Cap. 9. (Pág.
136).
Almandoz, M.R.: op. cit. (Pág. 71).
Paviglianitti,N.: Diagnóstico de la Administración
Central de la Educación. Dirección Nacional
de Información. Difusión. Estadística
y Tecnología Educativa. Ministerio de Educación
de la Nación. Buenos Aires, Argentina, 1988.
Braslavsky, C.: La gestión pública ...
En: op. cit. Cap.2. (Pág. 74).
Braslavsky, C.: La gestión pública ...
En op. cit. Cap. 2 (Pág. 76).
Ministerio de Cultura y Educación. Revista
Zona Educativa. Año 4, N°32. Mayo-Junio 1999.(Pág.26/27).
Secretaría de Programación y Evaluación
Educativa. Ministerio de Cultura y Educación
de la Nación. Revistas de la Transformación
del Sistema Educativo. 1996/1999.
ANA MARÍA CATOYRA
PROFESORA DE FILOSOFÍA
Y PEDAGOGÍA
PSICOPEDAGOGA CLÍNICA
LICENCIADA EN ADMINISTRACIÓN
Y GESTIÓN DE LA EDUCACIÓN
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